dilluns, 13 de novembre de 2017

CARTA ABIERTA A D. CARLOS MOYA VALGAÑON



Sociólogo. Catedrático Emérito de la Uned



Sr. Carlos Moya

En calidad catedrático debiera dirigirme a usted como Doctor, pero ese tratamiento lo encuentro excesivo por todo lo que seguidamente expondré.

Casi diariamente permanezco durante varias horas en una biblioteca donde el material que ponen a disposición de los usuarios es plural, en la hemeroteca diaria puede usted encontrar la prensa del día desde el Ara y el Avui, hasta el Mundo, La Razón pasando por La Vanguardia o el ABC. Lo mismo ocurre con las publicaciones mensuales, bimensuales o anuales. Entre ellas, dicha biblioteca está suscrita a la revista CLAVES.

Cada mes dedico un día o dos a leer diez o doce revistas, le admito que es algo enfermizo leer sobre literatura, música, cine o sociología, y  en esta lectura incluyo la revista CLAVES.

En la última edición de dicha revista usted dedica un artículo a SEPHARAD, y concretamente se centra en una carta de Isaac Ben Yehuda de Abravanel dirigida a los Reyes Católicos, debo decir que dicho artículo fue, es, de interés para mi, incluso lo encontré breve y hubiera agradecido más información. Pero… cual fue mi sorpresa que al finalizar dicho artículo y tras tres apóstrofes 

***

que editorialmente significan una separación, usted y sin relación con lo anterior sobre Sepharad acomete una opinión sobre Catalunya en la que sin empalago dice “un golpe de estado filofascista a la incluyente Constitución democrática española” y una vez emitido su juicio sin relación ninguna con el tema de la expulsión de los judíos de España, retoma el tema de Isaac Abravanel, pero haciendo otra cabriola y para que el lector o lectora vea que usted sabe de que habla y ha leído a autores catalanes, cita a Salvador Espriu, José Agustín Goytisolo, María Aurelia Campmany, Carles Riba y al pintor Antoni Tapias, y para ello se ampara en la Sepharad de Salvador Espriu. En su arenga menciona a los Pujol-Ferrusola, bien, sólo para su conocimiento y se lo diré en términos informáticos, cuando usted menciona a dicha familia, en Catalunya, es como si usted se hubiera anclado en el wordperfect y en Catalunya ya se está en el Windows 10. No sé si entiende la comparación.

Imagino que la alegría con que ventila el movimiento catalán lo justifica por su pasado, hijo de padres republicanos represaliados y usted mismo opositor a la dictadura, pasado que le debe haber dado sus réditos para que nadie se confunda y así marcar distancia con los que están a su derecha. Pero mucho me temo que las enseñanzas que ha recibido de poco le sirvieron ya que no sabe exactamente que es un fascista ni un filofascista.

En cuanto a su defensa de la Constitución, como sociólogo sabrá lo que Durkheim decía en su libro El Suicidio, que los pueblos se deprimen e incluso alguno de sus individuos se suicidan cuando se sienten desamparados por el Estado que en principio debiera cobijarles.

También debo decirle que no es el primero que aprovecha un espacio en una publicación para opinar sobre el mismo tema. Hace unos meses, el Sr. Felix de Azúa en la revista Scherzo, que por si no lo sabe está dedicada a la música clásica y a la ópera, en una columna que la revista le ofrece, seguí yo un artículo porque ingenuamente pensé que hablaba de un compositor, cuando sin venir a cuento hizo el mismo ejercicio que usted, se salta el tema del compositor y nos da su opinión sobre Catalunya para luego volver al compositor. Otro ejemplo, en la revista Dirigido por…, revista que se ocupa exclusivamente de cine, iba yo a leer la reseña de una película cuando el comentarista, un tal Diego ¿?, empieza su comentario diciendo que “vive en una ciudad donde….” Donde era evidente que se refería a Catalunya y una vez emitido su juicio entonces va al tema que realmente quiere la lectora, la película. Lo siento no tiene usted la exclusiva.

Usted podrá aducir que como ciudadanos tienen derecho a expresar su opinión, y yo le responde que sí, como ciudadanos tienen todo el derecho a expresar su opinión, pero si leo un artículo que habla de Sepharad, si una columna editorial habla de música y una revista se dedica al cine, lo que la lectora espera encontrar es que se le dé información sobre dichos temas. Para el tema catalán no faltan espacios, más bien sobran, donde todos y todas puedan decir lo que se les ocurra, en su caso, Sr. Moya, estoy segura que la misma revista CLAVES, le ofrecerá gustosa un espacio donde usted pueda expresar su opinión sobre Catalunya sin ninguna restricción, teniendo en cuenta que el director de dicha revista es Fernando Savater.

Usted Sr. Moya es la prueba fehaciente de que un Catedrático Emérito de la Uned no es sinónimo de ecuanimidad y  distanciamiento, usted es la prueba que ha dejado de lado al Catedrático para dar paso al ciudadano dominado por las pasiones (entendiéndose pasiones en términos Spinozianos), está en su derecho pero puesto en esta tesitura pierde usted el término Doctor.

Espero y deseo que si por casualidad llegara a leer esta carta piense: bah! No voy ni a responder, se lo agradeceré infinito. Con lo ocupada que estoy sólo me faltaría trabar correspondencia con un Catedrático Emérito, no estaríamos a la misma altura.

Atentamente,